Una imagen femenina representaba el miedo entre las mujeres sumerias. Lamashtu era temida en los momentos más difíciles, los embarazos, los partos...con sólo tocar 7 veces el vientre, era capaz de provocar un aborto y mantenía en vela todas las noches a las recientes madres, temerosas de que se llevará a sus recién nacidos.
Esa demonio medio burra, medio pájara y a veces también sanguinaria leona, prefería dar vida a perros y cerdos.
Para poder protegerse de esta entidad, se solicitaba ayuda a otro demonio, Pazuzu, que adornaba el cuello de embarazadas y bebés.
El nacimiento marcado por pánico y oscuridad invadía no sólo las mentes, sino las habitaciones que eran decoradas expresamente para evitar la llegada de Lamashtu.
La parte malévola de lo femenino se enfrentaba a la dulzura y la inocencia, devorando la vida de los desafortunados.

