domingo, 30 de junio de 2013

Cleopatra

Isis no le concedió la belleza, tan preciada para ella...pero le otorgó un atributo más importante: la astucia.
El derramamiento de sangre empieza en casa, y esa fue una lección que aprendió a temprana edad.
Su madre murió a manos de su hermana mayor, y cuando volvió del Imperio,del exilio; fue su hermana la ejecutada por orden de su padre. Y pudo contemplarlo.
Los años y la muerte también acechan al poder. 

Su progenitor falleció, y la endogamia la obligó a casarse con un niño, su hermano.
En una época de hombres, sólo existe una forma de mantener la grandeza, la dignidad. El sexo masculino sentenciaría, pero ella tomaría las decisiones.

Se rebeló a su esposo, y éste murió, cómo murieron sus otros dos hermanos; ella les facilitó un encuentro temprano con los dioses.
Dos amantes, dos intentos de mantener su mandato. Todo falló.
No era su momento... pero nadie osaría a imponerle su fin a la Diosa del Nilo, en su paso al otro mundo, ningún hombre tendría el control.