Ésto no es cuento, niños y niñas, hoy vamos a hablar de realidades oscuras, de realidades que con el tiempo, se convirtieron en un relato infantil.
Érase una vez un pueblo, un pueblo como cualquier otro...una aldea si así deseáis llamarla: la aldea de Hammel.
Se dice, se cuenta, que las fechas databan por 1484 y nadie se esperaba lo que en ese apacible lugar podía ocurrir; las personas hablaban, reían, lloraban...en ese curso de ilusiones que es la vida.
Hasta que un día llegó un hombre, un hombre mágico, un encantador. Su voz y sus gestos, hipnotizaban a cualquiera. Parecía que creaba magia, hechizaba de una forma indescriptible.
Y se llevó lo más preciado de la aldea, se llevó lo que más lágrimas derramaría y lo que quedaría oculto para siempre como un vergonzoso secreto.
El 20 de Junio desaparecieron 130 niños, se fueron con ese hombre y caminaron tras él sin imaginar si quiera lo que tenía preparado para ellos.
Y aquí no hubo un final feliz, ni siquiera una dulce incertidumbre. Este cuento acabó en el más profundo horror, que es el que han podido causar siempre los hombres; no los lobos, no los demonios,no fueron los espíritus ni las brujas.
No entraremos en detalles niños pequeños, niños grandes... sólo revelaremos que nunca más volvieron, nunca pudieron regresar a su hogar.
