La llamaban Tyche o Tike.
Esta deidad de padre y madre dudosos, intervenía en la suerte de los mortales griegos.
No había nada decidido, todo era echado a suertes, dejado en manos del azar...jugaba con la desgracia enviándola a unos u otros sin motivo.
Una diosa que podía darlo todo o nada, no recibía culto. Tenía en sus manos la fortuna de las gentes, pero nunca conoció de verdad su origen.
Todos los días pienso en la suerte, en lo que significa para cada uno, en cómo la sentimos en nuestro interior...para algunos la suerte es como una gata zalamera, que te deja con la miel en la boca, deseando que vuelva a nuestra vida con una esperanza imbécil de conseguir lo que necesitamos o creemos necesitar; para otros será como como un padre gordo que consiente todos nuestros caprichos, independientemente de si el momento es oportuno o no para los que están alrededor.
También será como la peor de las diosas para otros, temible y egoísta, que reparte lo mejor sólo a algunos, y mira con recelo cada acto de los demás....olvida a muchos, mima a otros...pero, ¿que podemos hacer para ser uno de sus favoritos?

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