Marcados y obligados por la sociedad a ejercer de verdugos, no podemos mezclarnos con el resto...¿y quién desea hacerlo?
A veces es mejor estar excluído, para ser respetado...
Esa misma gente que no sabe leer ni escribir, nos aplaude antes de que cortemos una cabeza, o de que emasculemos a uno de los desgraciados vecinos de su pueblo.
Y ya somos una casta; mi casta. ¿No es menester recordar a los Jouënne?
Pues recordadme a mi, Monsieur Hendrix, verdugo de Lyon.
Ame y maté a muchos con placer.
Después pagaron mis servicios con la cárcel, y ¿por qué?
Por ser mujer, porque mi verdadero nombre es Marguerite Julienne le Paistour. Porque demostré que una mujer puede hacer el mismo trabajo que un hombre; e incluso mejor.
Porque mis palabras harán eco hasta el fin de los tiempos:
"ejecuté con placer a las personas de mi sexo, pero con mucha pena a los que no lo eran."

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